Mi visita al Taj Mahal.
6 de abril.(1998) - Agra
Agra es una ciudad donde nadie iría sino es porque se encuentra en ella una de las maravillas del mundo. Pero atención, Agra es una ciudad con historia, a orillas del río Yamuna en varias ocasiones a lo largo de la historia se vio convertida en capital de la India, en especial en el período de la dominación de los mogoles. Lo que hoy podemos ver es un caos, suciedad, polución, y un ejército de vendedores que asaltan al turista que baja del tren viniendo de algún punto de la India. Esto es lo que me ocurrió.
Lo primero que hice fue negociar con un rickshaw para que me llevara al Hotel Safari, en principio me pedía 40 rupias y lo arreglamos por 15. No estaba mal, una habitación con aire acondicionado que producía un gan ruido como si fuera un avión próximo a despegar. La temperatura era de 41º. Por fin un espejo donde me permitía ver como me había quedado mi cabeza afeitada. No me sabía mal.
Agra es casi imposible de caminar, pero es el lugar donde se encuentra el Taj Mahal, debo esperar hasta mañana martes que estará abierto, por tanto trato de matar el tiempo de alguna manera. El acoso de los vendedores ambulantes y los rickshaws acaba con la paciencia de cualquiera. Un chico me persigue constantemente ofreciéndome sus servicios de rickshaw, no compende que quiero tan solo caminar, persiste y cuando regreso al hotel establezco una conversación, se llama Lal Khal, me habla de su numerosa familia y lo que significa para él poder trabajar con los turistas, le propongo que mañana me espere a las 6:30 en la puerta del hotel y que durante el día me llevará a visitar el Taj y otros lugares.

Efectivamente, a esa hora Lal estaba esperándome con su bici-rickshaw esbozando una gran sonrisa.
A primera hora nos dirigimos al Taj Mahal, la tarifa de entrada al amanecer y al atardecer es más cara, pero bien vale la pena (por la luz del sol)
El Taj Mahal, el más extravagante monumento jamas construido por amor!

Este emotivo mausoleo mogol se ha convertido en el monumentoturístico más emblemático de la India. Construído por el emperador Shah Jahan en memoria de su segunda esposa, Mumtaz Mahal, cuya muerte durante un parto en 1631 dejó al emperador tan desolado que se dice que el cabello se le volvió blanco en solo una noche.
La construcción del Taj empezó ese mismo año y no se terminó hasta 1653. En total trabajaron 20.000 personas de la India y del Asia Centra. Se cree que el principal arquitecto fue Isa Khan (de Irán). También se trajeron epertos de Europa: tanto Austín de Burdeos como Veroneo de Venecia intervinieon en su decoración, lo que permitió a los británicos engañarse a sí mismos durante cierto tiempo, pensando que un edificio tan exquisito forzosamente debía haber sido diseñado por un europeo. La más inusual historia sobre el Taj es que pudieron existir dos de ellos. Se cuenta que Shah Jahan tenía la intención de construir un segundo Taj, su propia tumba, en mármol negro, un negativo del blanco Taj de Mumtaz Mahal. Antes de iniciarse ésta tarea, su hijo, Aurangzeb, le derrocó.
Shah Jahan pasó el resto de su vida como prisionero en el Fuerte Rojo, divisando a lo lejos la última morada de su esposa.
Lo primero que me sorprende del mausoleo es la impresión de unidad que desprende. Una sola forma, una sola materia, un solo color. El islam elimina el desorden politeísta y representa la unidad en lo múltiple.
Después del obligado recorrido por los escalones, la plataforma, los cuatro minaretes, la gran sala interior y la tumba propiamente dicha (a la cual caminé siete veces seguidas a su alrededor en sentido de las agujas del reloj, sin saber porqué...) yo recomendaría lo que hice: regresé al jardín y me senté sobre la hierba cerca de un estanque. Allí, con el espíritu relajado dejé que mi mirada se posara sobre aquel monumento. Es indefinible, sobrepasa la belleza, resulta inexpresable.
Existen tres entradas al Taj, la principal es la del lado Oeste, un imponente pòrtico de arenisca roja, en el interior tiene inscritos versículos del Corán en árabe. Los senderos que llevan al Taj están divididos por un largo canal en el que se refleja el mismo (cuando hay agua). Los jardines que lo rodean son del estilo mogol llamado charbagh.
El propio Taj se levanta sobre una plataforma elevada de mármol blanco. En las esquinas de la plataforma lo adornan altos minaretes de puro carácter decorativo. pero como el Taj no es una mezquita, nadie se sube a ellos para hacer la llamada a la oración.
Hay dos edificios gemelos de arenisca roja que enmarcan al Taj; el del lado occidental es una mezquita (que no se la puede usar porque está orientado en forma incorrecta) y su gemelo del lado oriental simplemente es para mantener la simetría.
La estructura central del Taj tiene cuatro pequeñas cúpulas que rodean la bulbosa cúpula central. Las tumbas de Mumtaz Mahal y de Shah Jahan están en una cámara en el sótano. Encima de ellas, en la sala principal, existen unas tumbas falsas.
La luz que llega a la sala central lo hace a través de unas celosías de mármos talladas finamente. Allí me encontré a un tenor cantando algún aria para comprobar el eco fantástico que se produce.

Indudablemente la simetría del Taj es perfecta desde cualquier ángulo que se lo mire.
22 fueron los años que Shah Jahan esperó para ver su sueño hecho realidad.
No sé cuánto tiempo permanecí contemplándolo, pero ya avanzada la mañana el calor empezaba a apretar. Lal Khal me estaba esperando en la entrada con el rickshaw a punto y la eterna sonrisa.
Me monté en él y me llevó hasta el Intimad-Ud-Daulah que es otro mausoleo del estilo del Taj, pero más pequeño y anterior a su construcción, que una poetisa persa hizo construir a su padre en 1626 Cerca del sucio río Yamuna donde hice fotos a unos niños que jugaban en sus aguas. Poca gente por allí, era un placer contempar ésta otra maravilla.

En Agra, me encuentro con un territorio musulmán, pero se trata de un islam persa de recargada y fina decoración; me da a entender que Persia, en determinado momento de la historia, invadió India pero armada con cinceles de escultor más que con espadas.
La próxima parada fue en el Fuerte Rojo o Fuerte de Agra, que en principio sirvió para el ejército y luego pasó a ser residencia de los emperadores. Mucha gente me encuentro por allí pero vale la pena visitar su interior, hay muchos edificios, palacios y una mezquita que son una maravilla. Visité la celda donde estaba prisionero Shah Jahan en la cual tenía una ventana por donde podía observar la tumba de su amada.
El calor es sofocante, de camino al hotel cambio dinero en un banco, Lal Khal se niega a llevarme de regreso, me quiere enseñar el mercado de artesanías, pero meo pongo y no logra cambiar mi itinerario. Llegados al hotel le doy 150 rupias, me esboza otra sonrisa, sé que con ese dinero toda su familia podrá comer por unas semanas, pero insiste en seguir prestando sus servicios.
Tomo una buena ducha fría y después de una siesta salgo a caminar, allí está Lal con su rickshaw otra vez, insistiendo a que me suba, pero él no entiende que solo quiero caminar. Lo tendré siguiéndome los pasos todo el camino.
Al día siguiente abandono el hotel y me voy a la estación de tenes para configurar mi próximo destino:Jaipur! El tren sale a las 19:50, entonces dejo la mochila en consigna y en un autobús me acerco a Faterhpur Sikri, hay buses cada 30 minutos.
En hora y media se llega, un viaje para recordar, pensaba que en cualquier momento todo se venía abajo, un viejo bus, parando donde sea, subiendo y bajando gente con bultos, un ruido de claxon atróz y compruebo que ni con los tapones puestos en los oídos puedo mermar el ruido. Toda una auténtica experiencia! Viajo cerca del conductor para que me indique dónde bajarme.
Faterhpur Sikri es un capricho urbano del rey Akbar!
Su orígen se remonta al siglo XVI, al reinado del poderoso emperador mogol Akbar quien, astiado de la aglomeración de Agra, decidió construir una nueva capital para la corte.
Las obras llevaron 16 años (entre 1569-1585) los mismos que duró la ciudad. En 1600 se deshabitó a toda prisa porque, según parece, las provisiones de agua se habían agotado. Así es como quedó una obra magna que hoy podemos disfrutar.
Es a tan solo 40 kms desde Agra, no es demasiado visitada y caminar los recintos es todo un placer. Contaba con escasa hora para hacerlo. En la entrada me encontré con un pesado guía que insistía que le contrate sus servicios, no servía de nada explicarle que quería valerme por mis medios, antes que nada porque hay lugares tan mágicos que me gustan contemplarlos sin que nadie me esté dando la" lata" con fechas y datos que puedo encontrar perfectamente en la guía.
Hay una "originalidad" que impuso Akbar a sus arquitectos y es la orientación de los edificios según el terreno, evitando la tradición hindú de alinear las ciudades con los puntos cardinales. Por tanto el Palacio Real se encuentra en el punto más alto y, a su alrededor, se construyeron el caravasar, la casa de la Moneda y la hermosa mezquita Jami Mashid o Dargah que mira hacia la Meca, de acuerdo con la tradición musulmana.
Me encantó el conjunto del Palacio Real y sus pabellones, especialmente la casa de la Sultana Turca o Anup Talao y la zona de las mujeres (zenana).-
A las 17:30 bajé al pueblo, donde me encontré con un concurrido mercado de alimentos al aire libre, y tomé enseguida el bus de regreso a Agra, sabía que estaba con el tiempo justo para cojer el tren de las 19:30 a Jaipur, hasta quizás tendría tiempo como para comer algo.
Llego a Agra y tomo u rickshaw para la estación, después de arreglar precio me doy cuenta que en lugar de llevarme a la estación Agra Fort me lleva a Agra Can y una vez allí se negó a llevarme al nuevo destino, por tanto otro rickshaw con el cual previamente pacto el precio al nuevo destino. Pensé que en Agra solo había una estación de trenes, por ello no presté atención, pero voy entendiendo que en India siempre hay que preguntar varias veces por lo mismo y en diferentes lugares y personas. Durante el trayecto se paró a repostar en una gasolinera y había cola. Le dije que si no nos dábamos prisa no llegaría a tomar el tren, pero veo que en India las prisas no existen, lo entendí por su mirada .Con el depósito lleno seguimos viaje, ya estaba oscuro y de pronto nos encontramos en un atasco producido por una pérdida de agua y todas las calles estaban inundadas. Nadie avanzaba, el embotellamiento era tétrico, el claxon y el monóxido de carbono estaba a la órden del día. Yo permanecía en el interior de aquel motorickshaw rogando a que aquello se acabara y pudiera llegar a tiempo. Con un pañuelo me fabriqué una máscara para respirar algo mejor.
Pasan los minutos y nos movemos. Me informo de que la estación Agra Fort estaría al alcance si me pongo a caminar ya!.
Por tanto le pago lo convenido y en plena oscuridad chapoteando entre el barro, camino para llegar a mi estación, donde aún debo retirar la mochila. Pienso:_ "otro día más en Agra?, no!"_
Una vez en el anden observo que el tren aún no ha llegado, salió con una hora de retraso y a las 4:30 del día siguiente estaba en Jaipur, acababa de entrar al Rahastán!
Siempre se aprende algo, India me ofrece un buen método para ser sobretodo paciente y entender que aquí siempre hay que dejar un buen márgen de tiempo en el momento que uno hace un programa.
India siempre sorprende. -----------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Buscando una respuesta ante el impacto de la miseria y la pobreza en las grandes ciudades de la India, se la ve por todas partes y me quedo con una sensación de impotencia hasta que alguien me lo explicó claramente: Es una cuestión de fe, de creencias, de destino, me dicen. Creen que la vida que les ha tocado vivir es la que su Dios les ha reservado por ahora. Procuran pasarlo lo mejor que pueden porque están convencidos de que en otra vida, en otra reencarnación, estarán en una situación mejor.

Entender la India a gran escala resulta sencillo, y a pequeña escala: imposible.
India es uno de esos países que cuandomás se lo conoce, más confunde.
Todo lo que afirmes podrá ser negado y al revés. El siguiente paso es olvidarse del porqué.
El porqué es una pregunta que casi nunca tiene respuesta.
He tenido el contacto con la India de polvo, paja y adobe, la sequedad y tierra a punto de quebrarse, de búfalos de agua y bicicletas, de niños desnudos y miradas atónitas. La India rural en la que el tiempo parece haberse detenido.
Cuando he encontrado algo inexplicable me he dicho:_ !"India es así!...._
Dicen que hay dos Indias que se yustaponen, la moderna y la tradicional. Pero para mí hay muchas más, todas mezcladas y difíciles de clasificar: hay una India urbana y otra rural. hay una clase urbana y educada, profundamente hinduísta y que reivindica una vuelta al pasado. Hay otra clase urbana, pobre, desasistida, confinada en los suburbios de chabolas. Y hay otra realidad: el 70% de la población sigue siendo rural, ajena a la vorágine a la que se asiste en las grandes ciudades.
Hay dos facores muy importantes: las dimensiones y la educación. El primero significa que la mayoría del pueblo permanece ajena a dirientes, a las desiciones que se toman en la capital. Sus vidas corren ajenas al progreso, del sentido histórico del tiempo.
En cuanto a la educación doy un dato: el sistema educativo solo ha alcanzado a un 30% ó 40% de la población. Para la mayoría la cultura se transmite por via oral. El 67% de las mujeres indias son analfabetas. Unos 45 millones de niños nunca pisan una escuela primaria y los que lo hacen tienen un promedio de 2,8 años de escolarización.
En éste panorama la televisión penetra profundamente, pude ver algunas antenas parabólicas.-
En los últimos 50 años, India a duplicado la esperanza de vida y ha conseguido erradicar el hambre. El 93% de las familias puede ingerir dos comidas diarias. Pero el 37% de casi 400 millones, vive en la pobreza. India tiene un tercio de todos los pobres del mundo.
La India autosuficiente que modernizó su industria, que fue capáz de crear aviones, automóviles, que apostó por la ciencia y envió satélites al espacio y fabricó la bomba atómica en 1974, sigue teniendo grietas en la base de su pirámide.
De poco sirve el desarrollo tecnológico si éste no puede servir al pueblo.
